viernes, 6 de noviembre de 2009

Rupestricidad Contemporánea. 1990-1998

UNA RUPESTRICIDAD

CONTEMPORANEA


Para comprender el desierto, hay que vivirlo y estar en él, como un elemento más. En esa soledad poblada de imágenes y espejismos de su alma, el hombre, en su afán de encontrarse, ha encontrado a Dios.

Para vivenciarlo fuera del tiempo, en el instante de la creación, se requiere del ejercicio espiritual más elemental: caminar y ser aprendiz en medio de la nada; con la soledad y el silencio como alimentos para impregnarse de la "luz más pura y la obscuridad más profunda " del espíritu del desierto, como rezan las "Historias del Koakjentil ".

Esto fue lo que Francisco hizo, en el desierto de Vizcaíno en Baja California.

Hoy, su obra, en distintas disciplinas y técnicas (fotografía, dibujo, pintura, escultura, arte-objeto, libro-objeto, arte-instalación, performance, video, land-art, etc.), nos invita a seguir su ruta, a penetrar en su espacio mental, su propia cueva mental como él lo llama.

Creación, producto de un sincretismo personal tardío, entre lo autóctono y lo mestizo, del bagaje colectivo y la aportación individual, entre lo antiguo y lo actual, lo real y lo posible en la historia.

Una muestra de rupetricidad contemporánea, que para Francisco representa la búsqueda de la esencia arquetípica en el mito antiguos, que perdura para manifestar su vigencia vigorosa y necesaria.

Exposición, donde no sólo podemos apreciar la dualidad del rojo y negro obsesiva en sus maestros antiguos, sino también la del día y la noche (V gr. Maijañuí Codex, 1991), mediante efectos fosforescentes, que al impacto de la luz negra, nos traslada a un sendero poblado de ¨designios mágicos en los cielos del venado" imágenes arquetípicas del alma, en el vasto desierto universal del cosmos.

Cora Patricia Valencia Mayoral.

Ensenada, B. C., abril de 1992.

(Texto de presentación de la exposición

Maijañuí Codex: UUna rupestricidad personal contemporánea, 1992)


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